¿Me puedo convertir en un gran líder?

¿Me puedo convertir en un gran líder y tener esa pasión que los caracteriza?

Estoy totalmente segura que si se puede, el líder se hace, se desarrolla, no nace siendo líder. Sin importar quien seas, de donde vengas, si tienes o no capacidad monetaria, sin límites de edad tú puedes llegar a ser un gran líder. Para lograrlo solo tienes que trabajar intencionalmente en el crecimiento de tu liderazgo y hacerlo desde ya.

Dice mi mentor favorito literario, el padre del liderazgo, John C Maxwell: El liderazgo es influencia ni más, ni menos. Es esa capacidad de influir en otros de forma correcta: en tu equipo, tu familia, tus clientes, tu entorno, etc. Debemos entender que el liderazgo es una habilidad que se crea para lograr desarrollar equipos de alto desempeño, abundancia financiera, transformar e impactar en la vida de otros, hacer crecer tu negocio, desarrollar relaciones sanas. John C. Maxwell, el padre del liderazgo, dice en su libro “Las 21 leyes irrefutables del liderazgo” que tu nivel de efectividad (que se traduce a éxito financiero, profesional e inclusive familiar) depende de tu nivel de liderazgo.

Estudiando para formarme como líder de alto impacto conseguí una de las leyes que me hizo reflexionar muchísimo: “La ley de la tapa o ley del tope”. En pocas palabras, quiere decir que tú, solo tú, eres el tope de tu éxito. Definitivamente debemos trabajar en eliminar, erradicar ese tope a un nuevo nivel y así mejorar tu futuro. Es sumamente necesario que eleves tu nivel de liderazgo, si realmente quieres cumplir con grandes cosas. Podemos trabajar en equipo para apoyarte a superar esas barreras. Investigando, leyendo en diferentes tópicos, artículos, un poco más sobre liderazgo, pude ver que por más de 30 años los profesores universitarios James Kouzes y Barry Posner llevaron a cabo una exhaustiva investigación aproximadamente en 1982 (The Leadership Challenge) sobre como alcanzar todo tu mayor potencial del liderazgo. Y aunque no se pueda medir realmente todo sobre el liderazgo, este es un estudio muy exhaustivo, cualitativo y con data de más de 100.000 personas en todos los continentes por más de 30 años. Leyendo el artículo, se puede ver como en parte de su estudio, le preguntaron a miles de personas: ¿cuáles características buscaban en los líderes para que ellos, voluntariamente, decidieran seguirlos? Se pudo conseguir en estas características, algunas tales como que un líder: inspira, es inteligente, es leal, muy cooperativo, extremadamente competente, etc.

En cada continente, anualmente, hubo una de las características que aparecía de primera con más del 80% de los votos. Esa característica no era ser:  visionario, un gran comunicador, determinado o persistente. Tampoco era ser cariñoso o amigable. La característica preferida y más votada que las personas buscan para seguir voluntariamente a un líder es: la honestidad.

Lo más interesante de este resultado es que cuando se le comentó a las personas eso, la mayoría lo tomó como que ya es una característica que deberían cumplir a cabalidad. ¿No se supone que somos todos honestos? ¿Será entonces que no estamos entendiendo realmente lo que es la honestidad?

Nosotros no vivimos el mundo en base a la realidad, sino a la percepción que tenemos de dicha realidad. No es suficiente que seas honesto si las personas no tienen la clara percepción de que lo eres. Al igual que en una película solo la acción de esta, es la que transmite la realidad sobre un personaje, la honestidad necesita transmitirse a través de la acción. Leí en un artículo algo muy interesante sobre las películas: “Las películas normalmente no transmiten intención, solo acción. Si quieres que la audiencia perciba a tu personaje como generoso, él necesita hacer un acto de generosidad. Si quieres que la audiencia lo perciba como miedoso, tiene que huir de forma cobarde de una situación. Si quieres que sea un héroe, necesita vencer el miedo y lanzarse a la historia de forma real; tiene que tomar acción, no simplemente tener la intención.”

¿Cómo puedo yo desarrollar la honestidad?

Vamos a hablar de 7 pilares indispensables que debe manejar un líder.

1- No mentir nunca.
Una persona honesta es aquella que procura siempre anteponer la verdad en sus pensamientos, expresiones y acciones.  Si realmente quieres crear un liderazgo real, lo primero que se debe manejar es la transparencia, la integridad; no se puede mantener un liderazgo en base a mentiras, así sean pequeñas o irrelevantes, se transforman en bolas de nieve que van creciendo hasta dañar todo lo que se ha creado.  Y en ese momento cae todo tu liderazgo.
 
2- No hablar de los demás y no permitir que lo hagan delante de ti.
No podemos hablar de alguna situación de otra persona con un tercero que no tiene ninguna forma de influir positivamente en mejorar dicha situación. El tomar esta conducta no solo destruye tu integridad, baja la moral y el respeto de tu organización, hace que las personas talentosas se alejen y que sean improductivas. No permitas que te cuenten algo que no es verdad, o que sea algo malo de alguien más, o que simplemente no valga la pena y no sea útil.
 
3- Mantén comunicación asertiva a diario y pide opinión.
La mejor manera de desarrollar transparencia es a través de la opinión real inmediata, la comunicación con los miembros de tu equipo, hablando honestamente sobre esas oportunidades de mejora, sin tomarse nada personal, de la mejor manera, transmite honestidad en el proceso. Si estás en el proceso de formar líderes, debemos entender que todos somos capaces de decir la verdad y que estos puedan confrontarte cuando sea necesario, serán las personas que considerarás más transparentes en tu vida. Ten cuidado con las personas que siempre están de acuerdo con lo que dices y haces, estos van a ser solo seguidores.
 
4- Código de honor.
En todos los casos y dependiendo de los niveles de liderazgo hay cosas que son confidenciales. Se debe comunicar claramente que son confidenciales y que son estrategias internas. Lo que no sea confidencial, muéstralo con transparencia.
 
5- El líder admite el fracaso rápidamente y asume responsabilidad.
Un libro maravilloso que te lo hace ver es “Cómo ganar amigos e influir en las personas” y dice:  que, si cometes un error, admítelo rápidamente. Lo peor que se puede hacer como líder es intentar esconder un error, evitar conversar al respecto o poner la responsabilidad en otro. Si cometes un error, admítelo frente a tu equipo rápidamente. En el caso de tener alguien que este cometiendo un error y se haya hecho público, como líder, frente al equipo completo, la organización y tu liderazgo, admites el error como tuyo. Luego, de manera individual a puertas cerradas y de inmediato con esa persona, discutes la responsabilidad y las consecuencias del error.  Si tú has estado formando un líder correcto en él, el mismo aceptará su error ante todos.
 
6- Sé vulnerable, deja la perfección.
No hay líder perfecto. Un líder perfecto es sinónimo de falta de transparencia, de incongruencia. Construir una imagen de perfección solo destruye la razón principal del porqué las personas te siguen: la honestidad y transparencia. El ser vulnerable conecta con tu equipo, te hace más ser humano, más real, y, en consecuencia, las personas que te siguen desarrollan la creencia que pueden llegar a donde tú estás. Esto multiplica la motivación y los resultados del equipo.
 
7- Entrégate con pasión.
Somos seres humanos y cuando mostramos una pasión sincera por servir a nuestra gente, transmitimos los valores y la visión real de lo que queremos, por eso debemos: agregar valor. Transmitimos una desconexión con los valores del negocio al solo mostrar preferencia por lo que podemos ganar, le restamos importancia al propósito de agregar valor a nuestros socios y clientes. Tu pasión real es la que va a mover a las masas, lo demás viene por añadidura.

Liderar con pasión: es influir de forma positiva, siendo transparente para transmitir ese valor real y primordial que tiene cada persona que confía en ti.
 
Seamos intencionales y crearemos el mejor de los liderazgos.
 
Utiliza lo aprendido para crear algo magnífico para tu vida.
 
Eliana Morillo.

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